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Amigas adolescentes

Amigas adolescentesPIXABAY

Los adolescentes de hoy viven en una montaña rusa donde la inteligencia artificial y la sustitución (o no) de las profesiones conocidas por otras que aún no han sido creadas dibuja un panorama incierto. “No estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época”, apunta Ignacio Calderón, vicepresidente del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción), un organismo que analiza la realidad de los más jóvenes. “La juventud española es estupenda, pero hay que darles herramientas para lo que se avecina y estar pendientes de sus problemas para ayudarles. No solo los padres, toda la sociedad. Son el futuro”.

Ese futuro, según el Instituto Nacional de Estadística, tiene 4.600.009 rostros: los de los españoles que tienen entre 10 y 19 años, el rango de edades que habitualmente engloba la llamada adolescencia. Veamos cómo son y qué problemas les acechan.

ESCUELA: ¿QUIÉN ES EL QUE FRACASA?

España ha reducido casi a la mitad su tasa de fracaso escolar, que en 2013 era del 31,7% y en 2017 es del 18,3%. Aun así, es la segunda mayor de la Unión Europea. Los expertos hablan de redefinir un concepto de éxito escolar que, hasta la fecha, atiende solo al desarrollo cognitivo y deja a un lado las competencias emocionales o los valores. Hasta el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lanzó una pregunta al respecto al Congreso de los Diputados: “¿Cómo puede fracasar alguien que tiene 12 años? Quien lo hace es el conjunto de la sociedad”.

Aun así, la media de abandono escolar española es un 80% superior a la europea y urge tomar medidas. Según Javier Urra, psicólogo forense que fue el primer Defensor del Menor en nuestro país, hay que motivar a los niños para que les ilusione aprender. Sí, hay que promover la lectura –que ese 40% que no lee comience a hacerlo–, pero también cambiar la televisión: que programen más cultura y a horarios aptos para menores. “No educan solo los padres, también el entorno social. Los ayuntamientos tienen que ofrecer teatro, cine para jóvenes, un ocio que no sea el alcohol”. Urra propone que se apruebe un MIR educativo, donde se elija a los profesores mejor preparados. “Hay que promover el profesorado vocacional y que los colegios cuenten con más psicólogos y orientadores. En sus manos están el presente y futuro de los niños”.

CONECTADOS… O ENGANCHADOS

Chica adolescente adicta al móvil
Chica adolescente adicta al móvil

Los nacidos en el siglo XXI son nativos digitales: comían viendo dibujos en la tablet, sabían buscar vídeos en YouTube antes de hablar… No es extraño que el smartphone sea su mejor amigo; lo prefieren al televisor o al ordenador. Según el INE, el 25% de los menores tiene móvil a los 10 años y el 93% a los 14. En Noruega, los programas infantiles se piensan ya para dispositivos digitales.

“La mayoría de los menores están conectados; del 5 al 8% están enganchados“, dice Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica y Premio Euskadi de Investigación 2017. Su libro Adicción a las redes sociales y nuevas tecnologías en niños y adolescentes (Pirámide), que escribió con Ana Requesens, recomienda estar pendiente de los hábitos de los menores. “No es tanto la cantidad de tiempo que pasan ante la pantalla; lo más importante es si interfiere negativamente en su vida cotidiana“.

Disciplina, desconexión

Otra señal de alarma es la pérdida de control. Si los padres marcan un tiempo para estar en las redes o con un videojuego y el menor es incapaz de cumplirlo, peligro. “Los padres deben darles ejemplo, luego pactar con ellos y ser firmes. Hay que educarlos pronto; en las redes sociales, el objetivo no puede ser la abstinencia. Todos estamos conectados a través de ellas. Hay que reaprender”, advierte.

Los jóvenes viven en permanente conexión y siguen en las redes a sus ídolos: youtubers, streamers o reinas y reyes de musical.ly, que con más de cien millones de usuarios es la red en auge entre los más jóvenes.

En las redes sociales, el objetivo no puede ser la abstinencia. Pero hay que reaprender”

ENRIQUE ECHEBURÚA

Tanta exposición mediática puede estar vinculada a que los adolescentes estén, pese a estar de media delgados, obsesionados con su peso. Paradójicos, preocupados por su futuro y frágiles, sobreviven en un mundo que les prometió ser reyes y ahora no encuentra hueco para ellos. Sin embargo, no todo son malas noticias. Cada vez más grupos de jóvenes deciden hacer desconexiones digitales cuando están juntos, o conminar a sus padres a soltar los móviles. “Esta saturación es un síntoma que debe guiarnos en la dirección correcta”, señala Sherry Turkle, socióloga del Massachusetts Institute of Technology. “Hay estudios que indican que los nativos digitales prefieren leer en papel, por placer, porque asocian los dispositivos digitales a estudiar. Para ellos es un lujo sumergirse en una historia a su propio ritmo. Nos toca a nosotros, los adultos, cambiar”.

ESPEJITO, ¿CUÁL ES EL SELFIE MÁS BONITO?

En Instagram, la red social favorita de los jóvenes españoles, siete de cada 10 usuarios admiten estar demasiado pendientes de su físico por culpa de los selfies. La sobreexposición es tal que los retoques estéticos han aumentado un 20% entre los jóvenes; incluso entre menores, advierte el doctor Ángel Juárez, cirujano jefe de la Unidad de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora del Hospital de La Zarzuela (Madrid). “En cinco años ha habido un aumento casi exponencial de peticiones de pacientes de 16 a 20 años”, explica. En la consulta intentan que esas peticiones no se lleven a cabo hasta que tengan la suficiente madurez mental. “Pero los niños llegan muy convencidos. Muchos padres nos piden ayuda para que entiendan las limitaciones y que la cirugía es un riesgo. Los jóvenes quieren inmediatez, no miden las consecuencias”.

Ser y querer ser

También por esa mirada distorsionada, la anorexia y la bulimia han crecido un 20%; la media de edad de quienes buscan en internet contenidos relacionados con trastornos alimentarios es de 15 años. Y aunque los adolescentes españoles tienen un índice de masa corporal bajo (los chicos, de media, miden 1,76 m y pesan 77,7 kg; las chicas, 1,62 m y 62 kg), un 57% de los jóvenes querría pesar menos. Y esto no se traduce en una dieta más sana: casi el 30% come rara vez pescado o fruta fresca, y un 45% toma dulces y pastelería industrial a diario. No es extraño que la liposucción sea la tercera operación estética más demandada, tras el aumento mamario y la rinoplastia.

Uno de cada cinco ha sufrido depresión en el último año. El 30% cree tener un trastorno mental.

El doctor Juárez reconoce que los selfies crean preocupación estética. Los jóvenes suelen enseñarle los que se hacen para mostrar los “problemas” que quieren solucionar. “Muchas veces no hay tal problema. Les digo que la fotografía es muy cruel y el ojo humano es mucho más benévolo”. Algunos quieren parecerse a sus propios selfies con filtros y retoques. En el Boston Medical Center ya le han puesto nombre a esta patología: dismorfia Snapchat.

Primero hay que aceptarse. La cirugía debe ser solo una ayuda“, dice Juárez, aunque señala que es un tema sobre el que la sociedad debería reflexionar: muchas veces, sus jóvenes pacientes “están muy preparados, tienen estudios y valores. ¿Qué les transmitimos para que tengan estos problemas de autoestima?”.

CORAZONES DELICADOS

Pareja adolescente
Pareja adolescente

Una de las sorpresas del Barómetro juvenil de vida y salud, realizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y la Fundación Mutua Madrileña, fue que uno de cada cinco jóvenes españoles ha sufrido en el último año una depresión y que el 30% ha padecido o cree tener algún trastorno mental. “Es un tema delicado. Se habla poco de las patologías mentales en menores, de los suicidios… Hemos creado un silencio en torno a ello, quizá para protegerles, pero las cifras son importantes. Es una realidad que habría que atender”, explica Ignacio Calderón, vicepresidente del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD.

En el libro ‘Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes‘, Javier Urra pone de manifiesto un problema poco visibilizado: la dificultad de niños y adolescentes para lidiar con sus emociones. “Esta sociedad es muy racional, pero el ser humano se mueve por emociones. Debemos educar desde muy corta edad en cómo interpretar los sentimientos de los demás y, sobre todo, gestionar los propios.

Urra aconseja jugar con los niños a descubrir qué sienten los otros. “Hay que trabajar las emociones hasta dominarlas“, dice. Y recomienda prestar especial atención a los varones. “Hay que educarles en los cuidados. En las cárceles hay pocas mujeres, porque se las educa en la empatía. Al varón se le enseña a atender sus intereses. Logremos que se sientan orgullosos de cuidar a otros”. A su juicio, una de las mayores preocupaciones de los adolescentes es no ser querido por sus amigos: “Dependen mucho de lo que piense el grupo“. Por eso insta a llevarles desde pequeños a campamentos, donde aprenderán a fortalecerse y protegerse, y a ser independientes. “Que descubran que la vida supone incertidumbre; así estarán preparados para lidiar con ella”.

TÓPICOS Y VIOLENCIA DE GÉNERO

Lo primero que hace Marina Marroquí en los talleres sobre violencia de género que imparte a adolescentes es pedirles que dibujen a su pareja ideal. “Ellos pintan mujeres rubias, con tetas grandes, buen culo y actitud provocativa; ellas, chicos altos, morenos y fuertes. O sea, estereotipos“, explica esta educadora social.

En nuestro país, uno de cada cuatro jóvenes ve normal la violencia de género en la pareja, según el Barómetro 2017 del Centro Reina Sofía. El 42,6% de las chicas de 16 y 17 años ha sufrido violencia de control (fiscalización de sus redes sociales, reglas sobre cómo vestir…). “Han construido el amor sobre la base de que quien te controla te ama“, explica Marroquí, que ha dado clase a más de 45.000 jóvenes y ha publicado el libro Eso no es amor. 30 retos para trabajar la igualdad (Destino).

Atrapados… con salida

En sus talleres, usa el humor para llegar a los jóvenes. “La meta es despertar su mentalidad crítica y, entre risas, lo conseguimos. Lo mágico es que, cuando pones el foco, lo ven”. Los estudiantes lo llaman “hostias cerebrales” y se llevan la más gorda cuando Marina, esa mujer vital e inteligente que les está haciendo reír, les cuenta que sufrió maltrato. “Lo mejor es cuando el típico macho alfa, al final, me dice que no quiere ser un lobo, y cuando las chicas ven que están atrapadas en roles de género y desean liberarse”, concluye.

El porno se ha convertido en su escuela sexual y, a través de él, normalizan la violencia.

Lo peor es ver cuánta violencia sufren. “El taller tiene una tasa de detección del 8%. Nunca me he ido sin que alguna chica me diga que ha sufrido lo mismo que yo. Cuando acabo, paso horas en Instagram con las que no se han atrevido a hablar en clase. Asusta”.

Marroquí recomienda a los padres que vean indicios de maltrato que aumenten la oferta de ocio para la adolescente. “No sirve de nada enfrentarse, eso refuerza al maltratador. Hay que lograr que ella se dé cuenta de que su pareja boicotea su vida”. La educadora reclama clases de educación afectivosexual dentro de currículo escolar. “Nuestros jóvenes tienen un potencial enorme, pero no cuentan con herramientas. Por un lado, les machacamos con estereotipos: morir por amor, sacrificarse; por otro, el porno se ha convertido en su escuela sexual y, a través de él, normalizan la violencia. No afrontarlo es un error”.

EL PORNO COMO ESCUELA DE AMOR

PAREJA DE ADOLESCENTES
PAREJA DE ADOLESCENTES

Aunque la sexualidad está presente desde la niñez, según aclara la sexóloga Ana Sierra, autora de Conversaciones sexuales con mi abuela (Kailas), el amor y el sexo se vuelven muy importantes en la adolescencia. La curiosidad hace que, muchas veces, los chicos consulten sus dudas a Google…. y conviertan, así, la pornografía en su escuela de sexo y amor. El 53,5% de los españoles de entre 14 y 17 años ve porno en internet, con el riesgo de que ellos aprendan a violentar y ellas, a excitarse al ser víctimas de abusos.

Ver pornografía sin una buena educación afectivo-sexual es muy peligroso. Sería como creer que las películas de cine de acción son reales y tener una pistola cerca”, explica Sierra. Como Marina Marroquí, opina que se debería incluir la sexualidad afectiva en el crrículo de todos los centros educativos. “Se sacó de los planes de estudio, una involución total. Al igual que nos enseñan a hablar o escribir, deberíamos aprender sobre amor y sexo“.

ALCOHOL Y MANGA ANCHA

En las últimas décadas, ha habido un descenso generalizado del consumo de alcohol en nuestro país; pero entre los adolescentes se ha producido un peligroso cambio: han pasado del modelo mediterráneo al nórdico; o sea, al binge drinking o consumo intensivo, que ya realiza del 21 al 31% de los menores. Los profesionales sanitarios advierten de los peligros de esta práctica: una menor de 15 años, de unos 50 kilos de peso, podría morir al ingerir en una hora media botella de vodka o ginebra.

Tolerancia cero

Según el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, los adolescentes se inician en el alcohol a los 14 años y las cifras impresionan: 480.000 borracheras cada fin de semana y más de 6.000 comas etílicos al mes. Además, casi el 50% de los menores aseguran contar con el permiso de sus padres para beber. “Cuando veo los datos, se me pone la piel de gallina. Son personas en proceso de construcción de sus órganos. Este país tiene una relación demasiado permisiva con el alcohol, el ocio nocturno promueve el consumo. Hay que dejar de hacerse los guays y tener tolerancia cero con el consumo de alcohol en los menores”, dice Ignacio Calderón, vicepresidente del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD.

Las consecuencias negativas que puede tener en ellos este consumo temprano incluyen un peor funcionamiento y maduración del cerebro, ya que el sistema nervioso de los jóvenes es muy sensible al alcohol. Además, su ingesta aumenta la incidencia de lesiones, los accidentes y las prácticas sexuales de riesgo. Como dice Calderón: “Basta de banalizar el consumo de alcohol, no se trata de una broma, ni de un juego”.

Brindis con cervezas
Brindis con cervezas

DROGAS: El riesgo de la banalización

Tras 10 años de descenso del uso del cannabis entre los adolescentes, las cifras han vuelto a subir. Según la última Encuesta sobre alcohol y otras drogas en España, elaborada por el Ministerio de Sanidad, los jóvenes de 15 a 17 años consumen el doble de cannabis que los mayores de 35. Se inician a los 14,6 años y es la droga más popular entre ellos. La buena noticia es que el uso de drogas duras ha descendido; la mala es que, como con el alcohol, tendemos a banalizar los porros, incluso a pesar de sus efectos negativos: esquizofrenia, brotes psicóticos, problemas de memoria y concentración, disminución de la motivación… Según el Informe 2017 del Plan Nacional sobre Drogas, el 94% de los menores que se tratan por consumo de drogas ilegales lo hacen por cannabis.

La clave no está en prohibir, sino en formar. “Ellos deciden, hay que invitarles a ser independientes y a construir su futuro, apelando a su afán de superación –dice Ignacio Calderón–. Para más del 60% de los que tienen entre 14 y 25 años lo más importante para su futuro es esforzarse. Tenemos que aumentar esa cifra”.

UN FUTURO INCIERTO

La gran preocupación de los adolescentes es también la de sus mayores: ¿qué nos depara el futuro? Antes, los jóvenes tenían un pacto con sus padres: estos les exigían que estudiaran y buscaran trabajo y, a cambio, les ayudaban. Pero con la crisis, se dieron cuenta de que, aunque cumplieran con su parte, no había contrapartida. Y los que llegan detrás lo ven. “En cierto modo, les hemos defraudado –reconoce Ignacio Calderón–. Han estudiado las carreras más exigentes, pero no tienen su hueco”. Calderón reconoce que muchos padres llegan al Centro Reina Sofía en busca de orientación: no saben qué decirles a sus hijos. “Siempre respondo lo mismo: que los eduquen desde que nacen como personas”.

Un cambio de paradigma laboral

Calderón destaca que la inteligencia artificial y la robótica cambiarán el panorama laboral. “Quizá habrá quien viva de la renta básica; no habrá empleo para todos y no puede haber un paro estructural del 40%”, apunta. Por eso es importante educar a personas con aficiones: ocio, deporte, música… Y señala que este cambio puede ser positivo. “Las empresas querrán personas con capacidad de adaptación, empatía y capacidad para ayudar en lugar de buscar la promoción personal. Ya no será “cuanto más mejor”. Quizá, al fin, el de nuestros hijos será un mundo mejor”.