Recuperar la luminosidad de la piel tras el verano y mejorar su aspecto no se consigue solo con la limpieza y cuidado diario del cutis.

Y es que, es durante los meses de octubre, noviembre y diciembre, cuando aparecen las manchas en la piel o la deshidratación tras las veraniegas exposiciones al sol. Estas manchas que aparecen en el rostro se producen debido al aumento de melanina a nivel de la epidermis o la dermis.

Por ello, para la doctora Asunción Cascante, médico estético del departamento dirigido por el doctor Ángel Juarez del Hospital La Zarzuela, ”la mejor solución para recuperar el tono y la luminosidad del rostro es hacer un tratamiento despigmentante en otoño, es decir, una vez que hemos dejado de estar morenos y la piel descansa de los efectos del sol”.

 Recuperar la luminosidad de la piel tras el verano y mejorar su aspecto no se consigue solo con la limpieza y cuidado diario del cutis

En este sentido, uno de los tratamientos más demandados en esta época es el peeling, que consiste en limpiar la piel con productos químicos que renuevan la capa celular, eliminando todas las células muertas y promoviendo la aparición de otras nuevas y de mejor calidad, y que puede acabar con problemas como las manchas, el acné, las arrugas, cicatrices e incluso la flacidez.

”Los efectos de esta técnica antiedad son más o menos marcados y dependen del tipo de peeling elegido. Hay que diferenciar entre dos tipos de tratamientos: el peeling químico y el peeling físico, según la técnica que se utlilice”, aclara la doctora.

El peeling químico, en este caso, se puede aplicar en tres modalidades: peeling superficial, que actúa sobre la epidermis total o parcialmente según la concertación de ácidos que se utilicen; peeling medio, donde al aplicar una mayor concertación en los productos utilizados se consigue una acción más profunda que actúa hasta la dermis; y peeling profundo, donde se produce una quemadura de la piel para eliminar todas las células muertas ya que alcanza la mitad de la dermis.

En cuanto a su uso, consiste en la aplicación de un agente químico irritante o cáustico en las capas de la epidermis con el objetivo de favorecer su sustitución por otras capas de mejor calidad y textura. ”Este tratamiento estético no invasivo favorece la eliminación de las células muertas, las manchas y las arrugas superficiales, mejorando la calidad y luminosidad”, señala el doctor Ángel Juárez.

Vía Estetic.es