FUENTE: PORT (El Periódico)

Las llamadas orejas de soplillo (es decir, aquellas cuya parte superior está muy separada de la cabeza, lo que, entre otras cosas, hace que parezcan más grandes de lo habitual) afectan por igual a mujeres que a hombres. Sin embargo, en el caso de los hombres suelen general mayor insatisfacción por motivos estéticos, ya que al llevar ellos habitualmente el pelo corto resultan más difíciles de disimular.

Por supuesto, no todo el mundo considera que esta peculiaridad sea un problema, algunas personas lo viven con naturalidad o lo sobrellevan sin complejos. Sin embargo, para aquellos a los que resulte molesto, la medicina sale al rescate con soluciones eficaces, algunas más invasoras que otras.

ISHAY BOTBOL

 

EarFold

Para aquellos que no se decicen a pasar por el quirófano, el doctor Ángel Juárez, jefe del servicio de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora del Hospital La Zarzuela de Madrid, propone la llamada técnica EarFold (que se podría traducir de manera aproximada como ‘doblado de orejas’). Se trata de poner en la zona un implante médico (o varios), parecido a una tira de metal, que se introduce bajo la piel de la oreja a través de una incisión mínima y moldea el cartílago de la oreja obligándolo a adoptar la forma predefinida de la tira curvada metálica.

Primero se realizan en consulta unas pruebas con unos clips externos en las que el paciente puede ver sobre la marcha y frente a un espejo cómo quedará exactamente. Tras conseguir el efecto deseado por el paciente, se procede a la colocación definitiva del implante.“Es una técnica mínimamente invasiva, se realiza en 15 minutos con anestesia local, no requiere ningún vendaje, el paciente observa los resultados de manera inmediata y tiene menos efectos secundarios que las otoplastias convencionales”, asegura el doctor Juárez.

El inconveniente es que no resulta eficaz en todos los casos. El cirujano debe determinar a qué vale la pena aplicársela y a quién no. Al margen de este (importante) obstáculo, los estudios revelan que consigue reducir la distancia hasta un 37% y está indicada principalmente en casos en los que existe un despegamiento de la parte superior del pabellón auricular.

Otoplastia

Ocupa el quinto lugar en el ranking de operaciones más demandadaspor los hombres, según la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE). Consiste en reposicionar las orejas prominentes haciendo que se parte posterior quede más próxima a la cabeza. El doctor Óscar Junco la realiza con anestesia local. Mediante una pequeña incisión en la parte posterior de la oreja, da forma al cartílago: “Generalmente la intervención es rápida, entre 60 y 90 minutos, y la recuperación resulta rápida”. La cicatriz queda oculta detrás del pabellón auricular y el aspecto general de las orejas mejora desde el primer momento. El paciente se va a casa con un vendaje que sustituye por una cinta elástica al día siguiente, y puede reincorporarse al trabajo después de cinco o seis días.

Los puntos se retiran pasados entre diez días y dos semanas. Durante el postoperatorio hay que evitar cualquier postura en que las orejas se puedan doblar. La otoplastia es una intervención muy versátil que logra corregir de forma satisfactoria, además de la separación, posibles deformidades o hipertrofias del pabellón auricular.